divendres, 10 de novembre de 2017

Otra vez

Y lo has vuelto a hacer. Lo has vuelto a hacer pero más bèstia.

De repente, y sin avisar. Te la has llevado. Con 27, te la has llevado.

No hay ninguna justificación, ninguna explicación posible para entender este sinsentido.

Podría preguntarme sin parar y en bucle, ¿porqué? ¿Porque llevas 2 años quitándonos todo lo que apreciamos, amamos y queremos a nuestro lado?

De repente, se te paraliza el corazón, se te hiela la sangre y el tiempo se detiene. Cae como un jarro de agua fría y se te muere el alma, otro trozo más.

Entras en un estado imperturbable de shock y no puedes creer lo que ven tus ojos. Pasan por tu mente como estrellas fugaces todo tipo de recuerdos. 

Tu niñez aparece con más fuerza que nunca, y aparece ella, casi como una hermana, su sonrisa, su juventud, con el pequeño año de diferencia que os marca entre las dos. 

La vida nos llevó por caminos distintos y en la distancia, pero siempre nos unía un pequeño hilo, que marcó nuestra infancia y juventud. 

Y no acabo de creerme de que ya no estés.

Creo que tenías una misión en esta vida. Sin quererlo y siendo injusto en la misma medida, has creado felicidad, y cuanto cuesta que pueda ser así.

Has dado vida, has hecho sonreir a personas anónimas que gracias a ti, pueden continuar viviendo.

Así de cruda es la realidad, y la vida.

La vida, que sin quererlo, pretende que sigas viviendo y latiendo cerca de nosotros, silenciosamente. Porque así, dándonos un golpe de realidad, nos hace hecho despedirnos de ti, demasiado pronto.

Demasiado pronto.